La alimentación ideal para los niños

La alimentación ideal para los niños

Una alimentación sana y equilibrada es indispensable para el crecimiento óptimo de los niños. Sus hábitos de alimentación no sólo influyen en el peso y en la talla de los niños según su edad, también influyen de manera directa en su estado de salud a través de su recuento de colesterol o triglicéridos.

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Los padres deben evitar comentarios sobre el peso de sus hijos

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Es comprensible que los padres que están en esa situación estén indecisos. Si dicen algo, corren el riesgo de humillar al niño o, peor, detonar un desorden alimentario. Si no dicen nada, les preocupa perder la oportunidad de ayudar a su hijo en lo que podría convertirse en un problema de salud serio a largo plazo.

Ahora, un nuevo estudio recomienda no hacer comentarios sobre el peso de tu hijo.

El estudio, publicado en la revista especializada Eating & Weight Disorders (Problemas alimentarios y de peso), es uno de los muchos que demuestra que los comentarios inapropiados de los padres —aunque tengan buenas intenciones— normalmente son un factor que predice comportamientos dietéticos poco saludables, como atracones y otros desórdenes alimentarios.

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10 razones por la que los niños deben comer fruta

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Las frutas contienen muchas propiedades nutritivas (vitaminas, minerales, fibra, etc.) que ayudan a mantener y cuidar nuestra salud. Es uno de los primeros alimentos sólidos que se les da a los bebés y su consumo diario es fundamental para su crecimiento.

Su sabor dulce suele resultar agradable a los niños, pero si no es así y a tu hijo le cuesta comer fruta, siempre hay pequeños truquillos que puedes seguir para lograrlo como realizar dibujos o formas con las mismas frutas, y que mejor ahora en visperas de navidad aprender una receta que pueda ayudarnos con esto.

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7 trucos para que los niños aprendan a comer sano

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¿Por qué, si nuestro país se caracteriza por la saludable dieta mediterránea, hay muchos niños que no comen correctamente?

 

1. Comer de forma saludable

En los últimos años los hábitos de alimentación han cambiado y hemos pasado de llevar una dieta sana a empezar a tomar algunos alimentos que no lo son tanto.

Es fundamental que aprendan el hábito de comer de forma saludable entre los cinco, seis y siete años. A partir de los diez será muy difícil conseguir que cambien sus costumbres a la hora de elegir sus alimentos y decidir lo que les gusta o no les gusta.

2. Variedad y equilibrio

Habrá que intentar que tomen verdura preparada de formas muy diferentes, para que vayan descubriendo distintos sabores asociados a la comida sana. El mismo plato de acelgas cada dos días provocará que «cojan manía» a toda la verdura. La podemos cocinar con bechamel, queso o puré de patata para que les vaya gustando. Lo mismo ocurre con la fruta: el típico plátano para merendar o almorzar en el colegio les puede llegar a aburrir.

3. Cuidado: lo imitan todo

Muchas veces los niños imitan a sus padres a la hora de comer: «Como a mi padre no le gusta la fruta, a mi tampoco. Mi madre no me va a reñir porque él tampoco se la come». Tenemos que tratar de evitar que asocien nuestros gustos con los suyos. En la mesa, lo ven y lo escuchan todo.

4. Cocinar y congelar

A veces, preparar verdura o guisos más sanos nos quita mucho tiempo y es más trabajoso. Lo más práctico es cocer verdura o cocinar legumbres en grandes cantidades para congelar y darle después al niño su ración cuando le toque. Siempre son mejores los alimentos sanos, aunque estén congelados, que recurrir a la comida rápida y a las patatas fritas.

5. Crear hábitos de alimentación

Si no les gusta la comida que hay ese día (alcachofas), le decimos que coma menos que los demás. Verá que al resto de la familia sí le gustan y que es «normal y habitual» comer alcachofas. A lo mejor dentro de un tiempo le terminan gustando o se las terminará comiendo ¡porque tiene más hambre! Lo cierto es que lo asimilará como un hábito familiar.

6. ¡Esto no me gusta!

Cuando algo no les gusta, hay que respetarlo. Pero no es lo mismo que no le gusten las acelgas que la verdura en general. En ese caso, la comida se convierte en un capricho y eso no es bueno. Debe acostumbrarse a que en su casa se come «lo que hay» y que no siempre se puede elegir. Los caprichos son para situaciones especiales.

7. Alternativas bajas en calorías

Si llega a casa del cole y va directo a la nevera a buscar el batido de chocolate (envasado) que tanto le gusta… le podemos decir que ese día no hay. Y en su lugar le ofrecemos chocolate negro en tableta, pepinillos o cebolletas en vinagre o cualquier otro alimento «premio», pero que no siempre sea alto en calorías.

Vía | Ser Padres